jueves, 7 de diciembre de 2017

Un comentario de Mario Blanco sobre Exorcismo final

Hace dos años que salió a la luz Exorcismo final y todavía recibo mensajes y comentarios de amigos y lectores. En este caso, recibí el comentario del buen amigo Mario Blanco, quien me confesó que leyó el libro de una sentada y picado por la curiosidad después de leer la reseña de Félix Fojo, publicada en Cubaencuentro.
Como llevo días queriendo retomar este blog, pues regreso a él publicando el comentario que me hace llegar el buen Mario sobre mi libro.
 


Exorcismo final. Yovana Martinez
Por Mario Blanco Blanco

Con que naturalidad hago estas notas sobre el libro de marras que abarca un supuesto tema tabú, que no porque el mundo haya avanzado en permisiones, todavía para muchos resulta escabroso expresarse abiertamente al respecto y, sobre todo, para aquellos que pasamos la sexta decena en años. Por otra parte, después de la reseña que hizo nuestro amigo F. Fojo abarcador insuperable cuando toca un tema, queda muy poco que añadir.
Cuanto coraje el de Yovana al escribir en este género literario tan real, pero también tan mal interpretado aún por algunos lectores. La imaginación de Yovana en esta obra vuela fugazmente cual pajarillo silvestre y nos muestra en el primer capítulo la inocencia de la colegiala tantas veces reprimida, que pierde su virginidad en aquellos centros educacionales cubanos que guardan miles y miles de historias similares, pero poco difundidas, donde la adolescente se volvía mujer solo con el candor sentimental, porque en las situaciones materiales donde se desenvolvían las aventuras y decisiones tan bellas, eran muy poco acogedoras, que no por ello le hacían perder el orgullo de convertirse en mujer. Luego en capítulos posteriores, derrocha fantasías sexuales que como adulto todos tenemos, pero que la inmensidad de nosotros guardamos como un secreto inaccesible, en cambio, Yovana con su imaginación esotérica nos traslada, toca, solfea, entretiene y deleita nuestras neuronas con las más íntimas curiosidades sexuales, pero lo mejor, con una prosa depurada y fina que estimula y complace mas que cualquiera de los orgasmos relatados.

Gracias por tu valentía de expresar tan bellas parábolas idiomáticas del sentimiento humano tomando como argumento el tema erótico, que pasa a un segundo plano o más bien lo utilizas solo como tejido, donde bordas las flores multicolores en cada relato que nos expones en tu libro para nuestro deleite y satisfacción literaria, llevándonos de la mano con un derroche de imágenes, sentimientos y trasfondos del comportamiento humano donde se pierde la inhibición y se derrota el tabú sexual, al combinar la audacia y la candidez mental con una escritura sobria y elegante en tu“ erotismo final” que te permite exponer, cual avezada literata  de buen gusto, las sensaciones  que tradicionalmente  han inquietado a cualquier ser humano. Una vez más, gracias por tus travesuras eróticas que ejemplifican muy bien la picaresca cubana sobre la sexualidad.

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