jueves, 1 de mayo de 2014

Despedirse

Pintura sobre manos.
(Original)
Annie Ralli






Cuento para dormir a Carola cuando la noche llueve y teme a los rayos




Y entonces le cortaron las manos para que aprendiera a despedirse
pero la Reina protestó porque ya no podría
                                                                     (siempre protestaba como deporte)  
ni siquiera podría hacer las olitas esas pequeñas intermitentes impausables
y comenzaron a caer las criaturas marítimas de sus venas desangrantes boqueantes
y la Reina se horrorizó de la masacre a sus pies húmedos los pies la masacre
ni siquiera su madre la de él pudo calmarla con nanas en ruso
entonces le pintaron unas manos grandes brillantes multicolores las manos
pero cuando salía corriendo tras las eterolánguidas del Frío
tras sus cantos de flirteo se quedaban solitarias en el lienzo las manos
y era una catástrofe dijo la Reina masacre catástrofe y sonrió de rima
entonces le hicieron unas de papel cebolla transparente nítido que encandila
pero las despedazaba agitado
manos rasgadas al menor soplo de brisa y las criaturas marítimas intoxicadas
de comer el papel agitado despedazado
vino el músico de la Corte y entretejió unas manos de melodías complejas melodías
porque la complejidad gusta a las del Frío eterolánguidas viciosas de ferias
dijo él el desmanado porque mutilado le daba temblores y era suficiente no tenerlas
las manos
y además, la de adjetivos y sustantivos era ella la Reina
pero las melodías volaron alto como pajaritos imaginarios porque las nubes eran sexies
esponjosamente sexies y pálidas
así que decidió usar el logos esa zona activa excesivamente que colgaba de su cuello
(mucho incluso recordó ella la Reina)
se fabricó manos de logos porque necesitaba escribir y su computadora era sorda
vivía de escribir recuerdos del pasado vivía canon le decían amores pasados
pero las criaturas huyeron despavoridas ante el caudal del verbo
                                                                     (mucho incluso volvió a exclamar la Reina)
las criaturas marítimas digo huyeron despavoridas chakra activo
y las palabras tan liricosas se las lleva el viento liricosas palabras viento
lo típico
siguió desmanado no mutilado porque ya pautamos que le daban temblores
y comenzó a agitarse en olitas pequeñas intermitentes impausables grandes brillantes
multicolores transparente nítidas que encandilan
porque le daban temblores
sólo porque le daban temblores
la Reina gritó ¿te estás despidiendo? ¿aprendiste? y del susto logró que se enclaustrara
tímido se enclaustrara de cara a la pared en su rincón favorito
asustado de vehemencias intensas vehemencias asustado intensas las vehemencias
(¿era una redundancia? no sé dijo la Reina)
y la rabia de la ralladura
(así la llamaba él el desmanado no mutilado)
la rabia le construyó una torre de gruesas paredes estilo Rapunzel
la rabia le construyó porque él era desmanado y ya no construía
él no construía desdomesticado mutilado lo dijo en susurros porque le daban temblores
y se quedó allí eterolánguido en su rincón de enclaustramiento solo solitario
desmanado mutilado solo solitario
solitario
desasosegado
y cuando escuchaba voces se asomaba al ventanuco minúsculo se asomaba
y se agitaba en olitas pequeñas intermitentes impausables grandes brillantes
multicolores transparente nítidas que encandilan
pero era inútil
nadie lo veía ni aun cuando las criaturas marítimas brotaban en manatiales
de sus venas desangrantes brotaban y caian murmullosas por las gruesas paredes
nadie lo veía
ni siquiera los lobos después de comerse las ovejas aprovechando el tercer intento
del pastorcito travieso
ni siquiera los lobos que satisfechos aullaban a la Luna
esa que se escondía detrás de la torre de gruesas paredes estilo Rapunzel
que le construyó la rabia
esa que hacía la Sombra sobre sus manos inexistentes que no aprendían a despedirse
la Luna la Sombra las manos inexistentes amores pasados vivía mutilado vivía
pero la Reina recordó el manto tejido destejido a esperas y lo lanzó hacia arriba lo lanzó
mil veces lo lanzó hacia arriba hacia el ventanuco de la torre de gruesas paredes
lo lanzó
¿lo salvó? no sabemos aquí estamos esperando la saga la maldita saga.

Hay que aprender a despedirse Carola
porque las despedidas hacen lazos
esas cintas multicolores que bailan
cuando los recuerdos nos desasosiegan
y la única manera de entrelazar los recuerdos
en la canción de la Vida
es teniendo manos
porque a veces no hay quien escriba la saga
y nos salve de la Sombra.

2 comentarios:

  1. Bellísimo! Carola tiene la madre que merece. Benditas seas mi amiga!

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