viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Perdonar es de?

Tengo una prima que llegó a Mayami. Me contaron que después de un largo periplo por Centroamérica, finalmente cruzó la frontera y llegó a Mayami. No la he visto. Ni siquiera hemos hecho el intento de comunicarnos. Esa prima está entre las cosas que perdí en Labana.
Eramos muy cercanas, casi de la misma edad, nos criamos juntas, salíamos juntas, nos guardábamos secretos, hablábamos casi todos los días, y teníamos casi los mismos sueños, deseos y ambiciones, pero un día yo me fui de Cuba y ella se quedó, aunque ansiaba con todas sus fuerzas irse también. Se quedó con una bebé y un divorcio, viviendo con su madre, su padrastro, su hermana mas pequeña y un perro en un apartamento de Alamar. Cargando con sus problemas, con los de su madre, los de sus hermanos, los de su padre, ganando pesos cubanos, sin transporte propio, sin espacio, y con una ventana con vista a otro edificio igualito al suyo, que no la dejaba ver el cielo y poder volar.
Al principio teníamos una comunicación frecuente, cuando yo podía le mandaba alguna muñeca de regalo a su hija por el cumpleaños, fotos, algo urgente que necesitara, pero ya sabemos que los comienzos en el exilio no son fáciles, y menos pa una mujer sin familia aquí, sin inglés y con un oficio muy difícil pa trabajar inmediatamente. Antes de empezar en la TV, hice como todos: dormí en una escalera, viví en un "efichenci", trabajé en un restaurante, en un check cash, me botaron a la calle, estuve desempleada, estudié de noche en el college y recorrí Mayami a pie, en bus y metrorail hasta que pude pagarme un "transporteichon". Fueron tiempos dificiles, pero necesarios pa llegar a donde llegamos todos, a ser lo que somos. Pero en Cuba no lo entienden, la mayoria no lo entiende. Creen que llegamos siendo millonarios, que el dinero corre por las calles, que ya resolvimos nuestro problema y que ahora tenemos -por fuerza- que resolver el problema de los que se quedaron. La culpa la tenemos nosotros mismos, que nos dejamos enredar en el jueguito de demostrarle a esa "revolución" de mierda que somos mejores, que si podemos y que a pesar de obligarnos a irnos, a excluirnos, a exiliarnos, podemos triunfar. Sin darnos cuenta que realmente somos mejores, que si podemos y que podemos triunfar sin tener que demostrarle nada a nadie. Y me parece mal que también querramos demostrárselo a los nuestros, a nuestra familia, a nuestros amigos, a los que se quedaron, y regresemos como el Rey Midas -aunque realmente seamos unos simples mortales que trabajan muy duro pa vivir al día-, llenos de oro, repartiendo billetes a diestra y siniestra, cargados de regalos caros pa todos, pa que vean que aquí si hay. La culpa la tenemos nosotros, pero bueno...
Pasaron los años, tuve una hija, tuve deudas, mas gastos, y a Cuba mandaba lo necesario pa que vivieran: dinero pa mis padres, pa mis suegros, y alguna que otra cosa pa alguien de la familia. Algunos entendían, otros se molestaban, pero a veces uno hace lo que puede y mas, y nunca está bien con todos.
Pasaron los años y mi prima seguía en Cuba sin salir, acumulando problemas, fracasos, buscándose la vida de mil maneras, con pareja, sin pareja, con una hija creciendo, y yo no podía resolverle todos sus problemas. Aunque pudiera no podía, tenía allá a mis padres, a mi abuela materna vieja y enferma, a mi hermana, a mis suegros, y aquí una familia, una casa, una vida. Trabajábamos duro, muchas horas, pero igual no podíamos resolver todos los problemas, pero en Cuba no lo entienden, la mayoría no lo entiende. Todos los años la inscribía en el famoso "bombo" con la esperanza de que pudiera salir, que era lo que mas deseaba, pero la suerte nunca le tocó. Y sus problemas crecian, sus sueños crecian y sus frustraciones crecían.
Todos los que vivimos años dentro de aquella "revolución", sabemos cuanto nos degrada socialmente el difícil diario vivir, cuanto nos degrada la situación económica, el no tener futuro, no tener opciones, no ver mas allá de ese sucio, agrietado y caliente muro del Malecón. Sabemos cuan difícil es mantener con los bolsillos vacíos, el decoro, la dignidad, la buena educación, la solidaridad. No tener casa y convivir generaciones juntas en un espacio mínimo, no tener agua, que se te vaya la electricidad, se te rompa el refrigerador, no tengas un ventilador bueno en el calor sofocante del verano, no tener un transporte pa moverte, no tener un trabajo que nos proporcione el dinero necesario pa cubrir las necesidades basicas, o tener un trabajo que no nos guste, donde nos humillan, donde nos obligan a robar pa comer, a chivatear pa mantenernos, donde nos obligan a tragar buches amargos diariamente pa no perder los pocos dolares que ganamos y con los que podemos comprar la botellita de aceite, la pasta de dientes, la leche pal hijo, la muñequita Barbie pal cumpleaños, los zapaticos que necesitan. Solo los que que vivimos años dentro de aquel regimen, sabemos. Y mi prima se dejó agobiar, después de años y años de luchar contra sus problemas y frustraciones sin solución, de intentar irse de mil maneras sin lograrlo, de buscar salidas, huecos, grietas por donde escapar a sus sueños, se dejó degradar y se convirtió en una sobreviviente en una isla desierta, fantasma, perdida en el Mar Caribe, mirando todos los días hacia el horizonte con la esperanza de que pasara un barco que la rescatara, y nunca pasó.
Pasaron los años y mi abuela se murió, -nuestra abuela que no era fácil- y mi madre se quedó sola en una casona vacía después de años de soportar sola la muerte prematura y sorpresiva de mi padre, la larga enfermedad de mi abuela, su propia neuropatía gracias a la "revolución", la salida de mi hermana y los muchos años sin verme, incluyendo a una nieta que no conoce. Y entonces apareció la familia, la familia que siempre tenia sus problemas, sus enredos, que nunca tenia tiempo de ayudar con los problemas de mi madre, apareció a buscar lo suyo porque en Cuba todos necesitan algo. Pero realmente no había mucho que repartir y tampoco mucho que merecer, y por supuesto vinieron las discusiones de la repartición, los reproches, los trapitos sucios, los insultos, las traiciones, el solar y la chusmeria. Nos ganó la degradación "revolucionaria" y pensamos con nuestro estómago, olvidamos nuestro corazón, nuestra sangre y sobre todo, nuestro cerebro. Nos dejamos llevar por nuestras frustraciones, egoísmos, ambiciones, problemas... y ganó el Diablo Castro, porque siempre he dicho que ese hijo'e puta cabrón fue quien inventó la frase: divide y vencerás, que después se apropió Cesar. Pues lo logró, no solamente logró dividirnos en dos pueblos: los quedados y los idos, los de adentro y los de afuera, los revolucionarios y los contrarrevolucionarios, los de la isla y los que cruzaron el charco... también nos dividió el corazón y el alma, y nos dividió la sangre!!!! Nos hizo pelearnos por nuestras propias miserias y mezquindades, por un pedazo de casa vieja, agrietada, despintada, rapiñar nuestros recuerdos, halar la soga cada uno pa su lado hasta que se rompió y nos rompió... Unos se fueron con un pedazo, otros con las manos vacía, pero todos nos separamos pa siempre, y ahora andamos con nuestros rencores y heridas sangrando al sol sin hacer nada pa que se curen.
Mi madre sigue sola en Cuba en otra casa, y mi prima ahora está en Mayami, finalmente llegó a Mayami y cumplió un sueño, llegó sola, con un marido ajeno, sin su hija querida, sin familia, sin saber inglés, sin oficio fácil y en una de las mayores crisis económicas de este país. Mi prima está en Mayami, arrastrando su dolor, su versión de la vida, su cuento de lo sucedido, su cristal con el cual miraba todo... yo sigo aquí, también con mi dolor, mi versión de la vida, mi cuento de lo sucedido, mi cristal con el cual miraba todo... Quizás mi prima ahora entienda un poco muchas cosas, quizás algún nos encontremos en este pueblo provinciano de Mayami y hablemos cada una su pasión, cada una su historia, nos demos un abrazo e intentemos recuperar algunos de los jirones del corazón y el alma que se nos quedaron en estos años, quizás no, quizás nunca nos perdonemos, quizás nunca nos veamos ni hagamos el intento de vernos, quizás... no se!!!... Mi prima está en Mayami y a veces pienso en ella, pienso en mi familia, en las cosas que perdí en Labana, en esta separación que cargamos y que nunca se nos alivia aunque vayamos todos los años a la Isla, aunque reunamos a todos en el exilio, aunque nos creemos nuestra propia isla donde quiera que vayamos, aunque logremos algún día regresar a una patria libre... pienso que igual nadie nos pagará todos estos años lejos, todos los muertos, todo lo perdido... mi prima está en Mayami y alguien dijo que perdonar es el primer paso hacia la sanación, pero después que hacemos: ¿perdonamos, pedimos perdón, olvidamos, borramos lo mal hecho, confiamos, sanamos?... ¿realmente sanamos??? No lo sé!!!!... hoy, en esta tarde lluviosa sigo siendo una simple mortal imperfecta que no pasa de la primera frase de "Padre nuestro que estás en el cielo..." ... y algún día tengo la esperanza de llegar a "... y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden"... algún día llegaré!!!... digo yo.

2 comentarios:

  1. perdonaras , eres muy buena, eso es un escalon hacia la felicidad. un abrazon XAVIER...

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